EL DESAFÍO DE INNOVAR CON INTEGRIDAD

Enterpreneurs innovando con integridad

Hacia un Programa de Ética para startups

Por Germán Stalker

El mundo cambió. El mundo somos nosotros. La pandemia COVID-19 está generando transformaciones fundamentales que llegaron para quedarse. En los hábitos laborales, en el consumo, en la industria y en la manera de hacer negocios. El futuro estará marcado por una cultura empresaria diferente en la cual innovación e integridad serán valores centrales.

La innovación es condición para el crecimiento económico. (Schwab, 2016, Oppenheimer, 2014, Chesbrough, 2011). Se puede dar de manera aislada en una empresa. Sin embargo, cuando ocurre dentro de ecosistemas innovadores hace más eficiente la vinculación tecnológica y tiene mayor impacto en la economía. Los ecosistemas innovadores desde diferentes regiones, con diversos patrones culturales, condiciones históricas y contextos institucionales, son en sí mismos generadores de innovación. Evolucionan, son dinámicos (Kantis, 2018).

En estos entornos, las startups cumplen un rol destacado como los vehículos de la innovación. Nacen a partir de una necesidad que es resuelta con conocimiento aplicado y de alta intensidad tecnológica. Los desarrollos tecnológicos, protegidos a través del sistema de propiedad intelectual o mediante la innovación abierta, surgen a partir de problemas que requieren la combinación de conocimiento, destrezas de negocios, habilidades de gestión y de comercialización.

Estas capacidades son aportadas por las personas. Investigadores, emprendedores, inversores y gestores tecnológicos llevan adelante proyectos de desarrollo en las startups. En un ecosistema innovador el entendimiento entre estos protagonistas para identificar los problemas del mundo actual y diseñar soluciones basadas en el conocimiento es un desafío. Eso hace que la interacción sea de una gran complejidad. Si las startups son diseñadas como un dispositivo para la comercialización de la tecnología, el factor humano es aquello que hace posible su existencia.

Por otra parte, aquellos países que trabajan para prevenir la corrupción tienen mayores chances de que sus economías crezcan, sean más competitivas y productivas. Existe una correlación negativa entre corrupción y crecimiento (Mauro, 1995). La disminución de la corrupción requiere de sanciones efectivas, incentivos en el modo de hacer negocios y políticas públicas de prevención. También, debe partir de un reconocimiento previo del contexto.  Buena parte de América Latina tiene una historia de economías cerradas y de capitalismo de amigos donde unos pocos empresarios hacen grandes negocios (Estenssoro y Naishtat, 2017). O bien, espacios de acumulación privilegiados que llevan a restricciones económicas para desarrollo (Castellani, 2012).

Los marcos regulatorios que sancionan prácticas deshonestas e incentivan la ética son necesarios, pero insuficientes. Son el punto de partida. La generación de prácticas de integridad en la manera de hacer negocios y el respeto de las reglas de juego depende en gran medida del actuar de las personas.

Existen supuestos concretos que justifican la incorporación de prácticas de integridad en las startups. En los casos en los que el Estado o una Universidad intervienen en el ecosistema innovador como accionista de una empresa tecnológica, de una aceleradora o de incubadora de startups. También, para prevenir el actuar negligente, imprudente o irresponsable de los actores en la vinculación tecnológica. El caso Theranos ilustra de manera clara cuando el actuar irresponsable y alejado de la ética de emprendedores puede inducir a engaño a inversores y a todo el ecosistema.

Buena parte de los actores de los ecosistemas desconocen prácticas de integridad. En muchos casos, identifican a los códigos de ética como parte del componente jurídico, del cual se perciben ajenos. No consideran que la ética aplicada es un producto de la cohesión social y que el desafío pasa más por modificaciones en los hábitos y las conductas de las personas. Incluso, la ausencia de reglas escritas no significa que no se puedan cumplir estándares de integridad y confianza. Por ello, incorporar la dimensión ética y la transparencia al contexto de la innovación es necesario y a la vez, novedoso.

Contar con una estrategia de integridad en la gestación, incubación y escalado se convierte en un activo intangible para las startups. De la mano de la innovación, aumenta la confianza y mejora su reputación. Un programa de ética para startups alineado con su estrategia de negocios, genera empresas transparentes.

Luego, las startups que se vinculan de manera ética en su cadena de valor distribuyen confianza generando un entorno de negocios sustentable.  El ecosistema innovador crece cuando sus integrantes son capaces de pensar que las metas alcanzadas de manera colectiva son mayores a la suma de las metas individuales.

Por ello, las transformaciones demandan un abordaje desde lo micro y de abajo hacia arriba. El desafío de las startups es innovar con integridad.

Bibliografía

  • CASTELLANI, Ana ( 2012) “Privileged Accumulation Spaces and restrictions on development state-business relations in Argentina (1966-1989) The American Journal of Economic and Sociology, 20 December, 2012.
  • CHESBROUGH, Henry (2006). “Open Innovation the New Imperative for creating and profiting from technology”. Harvard Business Press.
  • ESTENSSORO, María Eugenia y NAISHTAT, Silvia (2017), “Argentina Innovadora. Quienes son los emprendedores, científicos y artistas que están cambiando el país”. Buenos Aires Ed. Sudamericana.
  • KANTIS, Hugo, (2018), “Mature and developing ecosystem: a comparative analysis from an evolutionary perspective” Working Paper, PRODEM.
  • MAURO, Paolo, (1995) “Corruption and growth”, The Quarterly of journal Economics, Vol. 110.N o. 3, pp. 681-712.
  • OPPENHEIMER, Andrés, (2014). “Crear o Morir. La esperanza de Latinoamérica y las cinco claves de la innovación”. Debate.
  • SCHWAB, Klaus, (2016) “La cuarta revolución Industrial”, Debate.
  • THERANOS, https://es.wikipedia.org/wiki/Theranos